Miguel, piloto de avión, siempre creyó que los gatos negros eran de todo menos de mala suerte.
Bessie llegó para demostrar que tenía razón. Entre vuelos, mapas y nuevos destinos, Bessie se convirtió en su mejor copiloto, esperándolo siempre en casa.
Así comenzó una historia de compañía que, con el tiempo, se transformó en un compromiso de amor, cuidados y buena alimentación.